Acura Integra: para samuráis modernos que aman la velocidad
- Mad Publishing
- 20 ene
- 3 Min. de lectura
Por Pepe Treviño
Eran las 8:00 am. Estoy tomando una taza de café y estoy nervioso, como lo está un Millennial mientras espera a su date en su primera cita de Tinder; pero no, yo esperaba al buen Jhonatan, encargado de entregarme el juguetito con el que iba a rodar cinco días.
De pronto: ¡pum! Suena el timbre, miro por la ventana y ahí estaba, brillando en rojo audaz: el Acura Integra como un ninja rockstar japonés.
Mi vecino salió en pantuflas y bata, babeando, para ver el coche:
—“Trae la CVT de Honda ¡Es una joya!”. Afirma mientras se agacha para ver el frente, como si él hubiera diseñado esta joyita.
Yo solo sonreí, encendí el motor y lo dejé rugir. Lo dejé hablando solo, de un sorbo terminé mi café, fui por mi mochila y vámonos, directo a la Feria del Chile en Nogada, en Calpan, Puebla.

TRÁFICO: HAPPY PROBLEM
Salir de CDMX rumbo a la tierra del camote es una penitencia, pero entre un tráfico mortal, claxonazos y vendedores de semáforo que me hicieron recordar a la película “Un día de furia” me relajé gracias al sistema Idle Stop, que apaga automáticamente el motor cuando el vehículo se detiene y lo enciende de nuevo en cuanto levantas el pie del freno. Así aproveché para inspeccionar y descubrir el interior: piel en la palanca y el volante, detalles de diseño, memoria de posiciones en el asiento del conductor con ajuste eléctrico de 8 vías, incluido el soporte lumbar (y calefacción, gracias), quemacocos para ver el cielo contaminado y el cargador inalámbrico para mantener vivo mi celular.

Conecté mi cel al sistema CarPlayy (también Adroid Auto) y dejé que Waze trazara la ruta mientras elegía el playlist, el soundtrack de viaje.
Ya con carretera libre, el Integra mostró que no vino a pasear, venía a mostrar su poder: su motor turbo de 200 caballos, Paddle Shifters como katanas y modos de manejo que van del normal, al cómodo “tranquilo señor respetable”, hasta el individual y el Sport “samurái desatado”-el que decidí activar.
El coche se escabullía como ninja, pegado al piso, listo para la batalla contra el asfalto. “Tranquilo Pepe, bájale dos rayitas, no querrás que un Guardia Nacional te meta una infracción por exceso de velocidad”, me dictaba mi Sensei imaginario. Y como si se tratara de una regla en el Dojo me discipliné.

AUDIO QUE SE TE ERIZA LA PIEL
Entre la tentación de pisarle más y la prudencia de no salir en las noticias, me calmé con música. Sonaron 16 bocinas ELS STUDIO 3D® y aquello fue como concierto privado en carretera: bajos, agudos, voces, todo en su lugar. Un lujo, porque viaje carretero + música + coche nuevo = felicidad pura.
Después de horas de juego y decibeles, Waze me avisó: “has llegado a tu destino”. Ahí estaba la fila para entrar al pueblito de Calpan. El Integra atraía las miradas de todos, el coche parecía un samurái mientras avanzaba lentamente: líneas afiladas, frente poderoso y faros como ojos rasgados.
El hambre ya me hacía rugir las tripas y decidí meterlo al estacionamiento, donde se
quedó posando como si fuera el guapísimo modelo Daisuke Ueda, mientras yo comenzaba a babear al imaginar mi primer bocado de chile en nogada con su panecito de agua.
DEFENSA PERSONAL
• Equipado con un Sistema de Suspensión Adaptativa (ADS) de tipo MacPherson adelante y multi-link en la parte de atrás.
• Frenos de disco ventilados en las ruedas delanteras y sólidos en las ruedas traseras
• Sistema Antibloqueo de Frenos (ABS).
• Sistema de Retención de Freno Automático (Brake Hold) y Sistema Electrónico de Distribución de Frenado (EBD).
• 10 bolsas de aire en la cabina (frontales, laterales, tipo cortina y para rodilla)
• Monitor de cámara de reversa con 3 ángulos de visión incorporado en pantalla.
• 4 sensores frontales y 4 traseros de reversa.




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