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Honda CR-V Hybrid 2026: un viaje a Mexicali para ver a mi huerco

Actualizado: 30 mar


 Por Pepe Treviño


Tengo más de cinco años de no ver a mi hijo. Se fue a vivir a Mexicali, se casó, tuvo un bebé, encontró un trabajo demandante y no ha tenido tiempo para venirme a ver. Así que decidí lanzarme a Baja para darle un abrazo.

Esta vez viajé en la Honda CRV 2026, que le volvió a hacer honor a su nombre (Comfortable Runabout Vehicle -Vehículo Cómodo para Desplazarse/Pasear-), porque ahora, además de haber rediseñado su diseño exterior, también lo hizo con su interior, motor y apapachos tecnológicos.

Salir de la CDMX es un ritual incómodo. El tráfico, los limpia parabrisas, semáforos inservibles, frenadas, el caos, el calor y las mentadas de madre son casi una norma, pero a bordo de esta SUV eso no importa tanto, porque la cabina es hermética, lo que impidió que el ruido y el aire exterior se filtrara en mis pensamientos. Yo solo quería llegar a Chicali para ver a mi huerquillo y a mi nieto en este mes de abril, cuando se le festeja al chamaco.

Son 2,600 kilómetros de carretera desde la capital del taco hasta la capital de la comida china, y agradecí lo económica que es en cuanto a combustible, porque este bólido cuenta con un sistema híbrido, que entra y sale sin anunciarse, como si el coche decidiera por mi cuándo usar energía eléctrica o gasolina. Y eso cambia el mood desde el inicio.


 

DONDE EMPIEZA A TENER SENTIDO

En cuanto dejé atrás la ciudad comencé a pisarle. Ya quería llegar para disfrutar de un chop suey y una cheve Tecate roja.

Subía de los 110 a los 120 kilómetros por hora sin darme cuenta, entré a una curva y salí como Checo Pérez; todo se mantuvo igual, estable, sin pedirme correcciones ni atención extra. No hubo tensión en el volante.

El AWD trabajó muy bien, pero nunca fue protagonista. Me dio tranquilidad de saber que, si el asfalto cambia o aparece la lluvia, no debo hacer nada de más. Todo está resuelto, la CR-V se adapta sin que tuviera que pensarlo demasiado. Los modos de manejo —Normal, ECON, Sport y Nieve— están ahí, pero nunca tuve que estarlos cambiando constantemente; la CRV entiende lo que necesitaba según el momento.


El sistema híbrido de 204 corceles de fuerza respondió parejo, sin brincos. Y como me gusta sentir el motor comencé a usar las palancas Paddle Shifters para controlar manualmente la transmisión sin soltar el volante, permitiendo simular cambios de marcha en la caja CVT para obtener mayor potencia al rebasar, o mejorar el frenado de motor en bajadas. Para que todo fuera más divertido.

La ingeniería está pensada para eso, el sistema e-CVT elimina cambios bruscos al utilizar motores eléctricos y engranajes planetarios para gestionar la potencia de la suspensión. Sí, suena a lenguaje del futuro, pero así es Honda.

Y luego está el sistema Honda Sensing, un asistente de seguridad que incluye un conjunto inteligente de tecnologías avanzadas diseñadas para alertar y proteger en diversas situaciones de tráfico. Utiliza cámaras y radares para ofrecer frenado autónomo, control de crucero adaptativo y mantenimiento de carril, buscando evitar colisiones y mejorar la conducción que alertan, corrigen y acompañan, sin quitarte el control ni volverse molestas. Esto me hizo recordar la frase de “Papá, no corras, tus hijos te esperan”.


 


EL TIEMPO EMPIEZA A CORRER DISTINTO

Después de un par de horas pasó algo curioso, no quería parar ni al baño porque el asiento del conductor cuenta con ajuste eléctrico de 8 vías, ajuste lumbar y 2 memorias.

Y justo ahí aparece otro detalle que nunca pasa desapercibido: el audio.

El sistema Bose premium de 12 bocinas me impresionó desde el primer track. Sonó limpio, balanceado, sin exagerar bajos ni saturar. En carretera, con la cabina bien aislada, pude subirle a las rolas de los Tigres del Norte que le gustan a mi hijo sin que se rompiera nada de armonía. Ni el sonido, ni el momento. Diseñé el soundtrack de mi road trip.

Después de dos días y medio he llegado a Mexicali, el calor es infernal (42º c), pero el A/C disponible también en la fila del asiento trasero me hizo los mandados. El tráfico también está pesadito, esta ciudad ha crecido mucho en los últimos años, allí agradecí cosas como el freno eléctrico, el Brake Hold o el reparto de frenado, que ayudan más de lo que parece. Son detalles que hacen el manejo más llevadero, sobre todo cuando el camino se pone lento.

La pantalla de 7 pulgadas que se encuentra detrás del volante fue mi copiloto de viaje: consumo, rango, cuánto le quedaba para seguir sin parar. No tenía que adivinar nada, el coche me iba diciendo cuánto podía avanzar antes de tener que desviarme a la gasolinera.

Al centro, la pantalla de 9 pulgadas tenía mi ruta marcada en el mapa cargado desde antes, conectado con Apple CarPlay inalámbrico mediante el sistema con HandsFreeLink. Allí entraban las llamadas y mensajes que llegaban a mi teléfono, como lo de mi huerco, cuando me mandó un mensaje de voz para decirme que la familia ya me esperaba con el nieto recién cambiado de pañal, comida china calientita y una cheve bien helada.



Lo que termina importando

  • Motor híbrido 2.0L con 204 hp y 247 lb-pie: empuje continuo, sin cambios bruscos gracias al sistema e-CVT.

  • AWD inteligente que entra solo cuando el camino se complica: lluvia, curvas o terracería.

  • Consumo real de 17–20 km/l, que se traduce en menos paradas y más avance.

  • Cabina bien aislada y asientos cómodos para horas de manejo sin desgaste.

  • Pantalla de 9” con Apple CarPlay y Android Auto inalámbricos, más tablero digital de 7” con info clara: rango, consumo, lo necesario.

  • Audio Bose de 12 bocinas que aguanta trayectos largos sin cansar.

  • Paquete de asistencias (Honda Sensing): alertas y correcciones sutiles que ayudan sin meterse de más.




 

 

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