Adrenalina que factura: Jalisco juega en grande
- Mad Publishing
- 17 abr
- 2 min de lectura
Por Alex Ribledo -alguien que ya se retiró (pero no del vértigo)-.
Hay dos tipos de adrenalina: la que recuerdas… y la que te dan ganas de volver a sentir. Yo ya colgué la bici hace algunos años —o eso digo—, me chingué la rodilla y tuve dos hijas, así que no tengo derecho ni enfermarme, pero lo que está armando Jalisco para este próximo mayo me inspiró, me hizo dudar para volver a agarrar la cleta para regresar a las pistas y, eventualmente, romperme el hocico.
Así lo hizo saber la secretaría de turismo de Jalisco en una conferencia de prensa, donde confirmó que el 1 y 2 de mayo el puerto deja de ser postal para convertirse en pista.
Se trata de Puerto Vallarta Downhill & Freestyle, un torneo que toma calles, callejones y terrazas como si fueran parte de un circuito diseñado por alguien con muy poca paciencia y mucho talento. 40 riders de 12 países bajando como si no existiera el freno nie el miedo a la muerte, entre casas, gritos y el mar de fondo. Sí, suena absurdo, pero es aterradoramente emocionante.
Aquí no hay gradas VIP: la gente verá todo desde balcones, azoteas, banquetas, bares y restaurantes. Es downhill en modo barrio, pero con nivel mundial. Y cuando ves nombres como Tomáš Slavík, Nicholi Rogatkin o el mexicano Johny Salido, entiendes que esto no es show: es serio… peligrosamente serio.

Luego viene el contraste. El 16 de mayo, la adrenalina se muda a al Pueblo Mágico de Tapalpa. Cambias el ruido del mar por el silencio de la montaña. Cambias ruedas por equilibrio. Y entras a la Tapalpa Airlines World Cup 2026.
Se trata de un Slackline con 20 atletas caminando (o volando) sobre cintas suspendidas frente a arquitectura colonial. Suena zen, pero no te equivoques: aquí también hay vértigo. El mexicano Adaír Sánchez juega de local, pero la competencia es global y el margen de error… inexistente.
Para estos dos torneos se prevé que habrá más de 30 mil espectadores, quienes también disfrutarán de eventos gratuitos bajo una narrativa bien armada: costa + montaña = destino. No es casualidad. Jalisco está empujando fuerte para posicionarse como hub de deporte de acción, y estos dos eventos son su carta más clara.
Y sí, también está la parte que nadie dice pero todos preguntan ¿Qué pasará con el tema de seguridad? Es aquí donde el estado de Jalisco entra con todo mediante el Plan Kukulkán, 99 mil elementos de seguridad, decenas de drones y miles de cámaras con inteligencia artificial y reconocimiento facial en puntos clave del recorrido blindarán la tranquilidad de todos,
Como alguien que ya vivió esto desde adentro, te lo digo fácil: esto no es turismo deportivo… es cultura de adrenalina.
Porque cuando una ciudad se convierte en pista y un pueblo en escenario aéreo, ya no estás viendo un evento. Estás viendo a un destino reinventarse.
Y eso —créeme— no pasa todos los días.




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