TRAS LA SOMBRA DE DAHMER: 75 minutos en las calles del horror
- Mad Publishing
- 4 ene
- 3 Min. de lectura
Por Alex Robledo
En Milwaukee, un tour a pie recorre las calles donde Jeffrey Dahmer cometió sus crímenes. Entre relatos macabros y curiosidad morbosa, el Cream City Cannibal Tour despierta debates sobre memoria, morbo y ética en el turismo contemporáneo.
Milwaukee — Cada viernes, sábados y domingos, un grupo de curiosos se reúne frente a Shaker’s Cigar Bar, en el corazón del barrio histórico de Walker’s Point, para iniciar el Cream City Cannibal Tour: un recorrido a pie que promete —y describe sin filtros— las zonas donde Jeffrey Dahmer cazó, atrajo y asesinó a varias de sus víctimas. El paseo dura alrededor de 90 minutos, cuesta en 50 dólares y está dirigido solo a mayores de edad.

El tour nació como una oferta turística que mezcla lo macabro con lo histórico: Hangman Tours y Shaker’s Cigar Bar (spot que promociona y sirve como punto de encuentro) venden la experiencia donde los relatos de los sucesos, visitas a sitios en onde se llevaron a cabo asesinatos y descripción de los perfiles psicológicos y detalles escabrosos de los crímenes hacen que se enchine la piel.
La propuesta ha sido difundida en plataformas comerciales (Viator, Peek) y reseñada por medios; además, fue mencionada en programas internacionales de “dark tourism” y documentales que han reavivado el interés en el caso Dahmer.
La mecánica del recorrido es simple pero muy sensacionalista: se cita en el bar frecuentado por Dahmer, se disfruta de una bebida, una vez todos reunidos comienza la caminata por las calles donde ocurrieron hechos reales, se detiene ante direcciones clave —algunas ya transformadas por la ciudad— y el guía describe cronología, modus operandi y anécdotas. Hay quien participa por morbo, hay estudiantes de criminología que buscan material de estudio y también periodistas y curiosos atraídos por la fama mediática del caso. La oferta se publicita como «no apta para personas sensibles» y como recurso utilizado por facultades de Psicología y Criminalística.

Pero el tour no es solo números y curiosidad: es fuente continua de controversia. Familias de las víctimas y miembros de la comunidad han criticado la actividad como insensible y lucrativa a costa del dolor ajeno. Las voces críticas la han calificado de “explotación” y señalaron que publicitar recorridos por lugares donde ocurrieron violencias tan íntimas y traumáticas revive heridas y trivializa el homicidio. Informes locales recogen testimonios de personas que se sintieron revictimizadas al enterarse de la oferta.

EL MONSTRUO DESPIERTA
Desde la perspectiva del mercado turístico, la realidad es otra: el “Dahmer effect” —un repunte de interés impulsado por documentales, series y reportajes— aumentó la demanda. Operadores locales admiten que ciertos turnos se «agotan» con antelación y que el tour ha sido incluido en listados internacionales de experiencias “únicas” (con calificaciones altas en plataformas como Viator y TripAdvisor). Para los promotores, la actividad es también educativa: la narrativa incorpora análisis psicológicos y advertencias sobre señales de violencia.
Las preguntas éticas —¿hasta dónde puede llegar el turismo oscuro?— son inevitables. Académicos han debatido si estos recorridos funcionan como memoria pública (que preserva y educa) o como espectáculo lucrativo que mercantiliza la tragedia. Algunos estudios señalan que el interés por asesinos seriales incluye desde la curiosidad académica hasta la “fandom” morbosa; los tours, cuando no son moderados bajo criterios de respeto y contextualización caen en esta última categoría.

Legalmente, el tour opera con derecho: no entra en propiedades privadas ni recrea escenas en interiores; todo ocurre en la vía pública y en espacios donde el acceso es legal. Aun así hay límites sociales y morales: llamados a mayor sensibilidad se han traducido en presión mediática y debates locales sobre si los guiones deberían priorizar el dolor de las familias y la educación sobre el morbo. Algunos operadores afirman que sus guías reciben formación básica para abordar el tema con seriedad y que las narrativas buscan advertir y prevenir, no celebrar.

Quienes han tomado el tour ofrecen reseñas divididas: hay asistentes que valoran la profundidad histórica y la rigurosidad narrativa; otros lo describen como “de mal gusto”.
La conclusión es ambivalente y deliberadamente incómoda: el Cream City Cannibal Tour existe porque hay demanda. Ofrece datos, lugares y contexto... factura esa curiosidad. Pero también interpela a la ciudad y a sus visitantes: ¿qué memoria pública queremos construir? ¿Aprendizaje crítico o espectáculo pagado? Mientras tanto, el tour sigue anunciando salidas, la gente sigue reservando y Milwaukee —ciudad que aún lidia con el legado del caso Dahmer— vuelve a mirar, con incomodidad, su pasado más oscuro.
Ficha rápida del tour
Tours al día: 3–4
Duración: 75–90 min
Edad mínima: 18+
Punto de encuentro: Shaker’s Cigar Bar, Walker’s Point, Milwaukee
Temática: True crime / turismo oscuro
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