Road Trip con Paradas Imperdibles en Quebec
- Mad Publishing
- 20 dic 2025
- 3 Min. de lectura
Actualizado: 25 dic 2025
Texto, foto y videos: Pepe Treviño
Esta es la quinta vez que piso suelo quebequense —sí, ya ando de confianzudo— pero sigo siendo novato en los lugares que estaba por conocer. Y la verdad eso entusiasma porque cuando sabes que vas a hacer turismo carretero desde Montreal hasta Laurentides, el espíritu se te prende como fogata en cabaña.
A CLAVAR EL DIENTE

Rentas tu carrito en el aeropuerto, armas el soundtrack ideal para sentirte protagonista de tu propia road movie y te lanzas a devorar kilómetros por paisajes nevados hasta hacer la primera escala en Chez Dany Sugar Shack, el templo del maple, sobre la carretera 40 donde podrás adquirir las calorías necesarias.
Aquí la dieta se suspende legalmente para comer una deliciosa sopa de chícharos, chicharrones, habas al horno, torta de huevo, jamón ahumado, papas y panqués bañados en miel de maple. Si no manejas, pide un Caribou (vino + whisky caliente) y deja que los músicos que tocan música folclórica con violines en vivo te hagan sentir en boda rural.
¿Sigues con frío? Entonces échate un sortilège: whisky casero con maple. Quebec 1 — Tú 0.
BIENVENIDOS AL PARAÍSO DE TUNDRA: SCACOMIE

El camino continúa con colinas nevadas y neblina misteriosa hasta que —pum— aparece el resort Sacacomie. Dentro, una chimenea te dará tu calientita bienvenida mientras te entregan las llaves de tu habitación.
Toma un baño en el spa y después ve al bar para conocer los brebajes espirituales y las cervezas artesanales, como Les Quatre Surfeurs de L ́apocalypso, de estilo ¿tropical IPA?
Reserva una mesa en el restaurante del hotel para saciar tu hambre con platillos de autor. No vayas en fachas por favor, porque el restaurante amerita ponerte un saquito y aflojar el cinturón para hincarle el diente a los platos elaborados con ingredientes locales, cortes de carne de alce y caribou, todo maridado con vinos franceses, demostrando que la influencia del país galo llegó para quedarse. Allí brinda por la primera noche en territorio quebecua.
Por la mañana te lanzas a caminar con raquetas de nieve entre bosques nevados. El guía te enseña a no morir congelado, reconocer flora comestible y visitar una cabaña tradicional de las First Nations.
EMOCIONES CONGELADAS Y LAGOS QUE CRUJEN EN AUBERGE DU LAC TAUREAU

Otra vez carretera —dos horitas— y llegas a Auberge du Lac Taureau, un resort frente a un lago que en invierno queda congelado como la ex toxica: bello, frío y enorme.
Aquí no hay buffets tristes.En el restaurante Gran Pic te sirven cosas como seafood chowder, foie gras al ice wine y, obvio, más vino francés (merci, Chef Michel Goulet).
Las actividades que ofrece el resort te permiten sobrevolar el lago en avioneta, hacer tours en motonieve o hacer dog sledding con las jaurías de perros exploradores. También puedes pescar truchas en el lago congelado y cocinarlas al calor de una fogata. Te sientes en Into the Wild, pero con calefacción.
MONTREAL DE ARTE Y GULA

Son cuatro horas de carretera para regresar a Montreal, la isla francófona más grande de América y una de las más cosmopolitas de Canadá.
La ciudad se divide en dos, el viejo Montreal con el moderno, dar un paseo en crucero por el río San Lorenzo te permitirá conocer como está configurada la ciudad, además de disfrutar de los paisajes urbanos.
Recomiendo el hospedaje en el hotel Renaissance, que desde la fachada y el lobby denota un gran diseño con onda callejera, confortable, relajado, con noches donde a veces llega un Dj a echar beats y con una gran ubicación para los que desean hacer shopping, está muy cerca de la calle de las compras: Sainte-Catherine.
Frente al hotel se encuentra la cervecería Le Vieux Dublin, un pub que expende cervezas de barril canadiense y que ameniza a los asistentes con música blues y country en vivo. Una cervecería que huele a barrio, muy visitada por locales que buscan ahogar penas o celebrar la vida.
En Quebec no solo viajas: te descongelas el alma, te llenas de maple y te acuerdas de vivir despacio. Arma tu playlist, pisa la nieve, pide otro whisky con maple y deja que el camino haga lo suyo. Cooltrip aprobado.
Quebec es ese pedazo de Canadá donde el invierno se vive en serio y el francés suena mejor que nunca. Una región de bosques infinitos, lagos que se congelan como esculturas y ciudades que mezclan pasado europeo con ritmo norteamericano. Aquí se come con maple, se brinda sin prisa y se viaja lento, entre caminos nevados, cabañas humeantes y paisajes que parecen sacados de una película indie… pero con chamarra térmica. www.bonjourquebec.com/es-mx
En Montreal hay muchos eventos culturales por doquier. Ponte atento y revisa su calendario, hay muchos festivales y eventos singulares a buenos precios. https://visita.mtl.org/es
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