Ciudad Mier: Crónica de un pueblo que enfrentó al narco y al olvido
- Mad Publishing
- 4 ene
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Por Pepe Treviño
Ciudad Mier, Tamaulipas, es uno de los pueblos mexicanos más marcados por la guerra entre el Cártel del Golfo y Los Zetas, conflicto que estalló a partir de 2009 y dejó un saldo de desapariciones masivas, éxodo de habitantes y un turismo paralizado. Este periodo coincidió con los gobiernos de Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto, cuando la llamada “guerra contra el narcotráfico” convirtió a Tamaulipas en uno de los territorios más inseguros del país.
La violencia se sumó a un historial de corrupción política y saqueo económico. Exgobernadores como Tomás Yarrington y Eugenio Hernández fueron procesados por vínculos con el crimen organizado, mientras que otros mandatarios fueron señalados por tolerar o normalizar estas relaciones. Con ello, la entidad quedó sin proyectos turísticos sólidos y terminó convertida en ruta estratégica del crimen organizado.
En 2017, Tamaulipas figuró entre las regiones más peligrosas del mundo y Reynosa apareció en rankings internacionales de violencia. Aunque gobiernos recientes intentaron revertir esta imagen, las alertas de viaje de Estados Unidos, la desconfianza social y la falta de una estrategia turística real continúan frenando la recuperación.
Ciudad Mier: Pueblo Mágico en pausa
Ubicada en la Frontera Chica, Ciudad Mier fue prácticamente abandonada por sus habitantes durante los años más duros del conflicto. Hoy enfrenta el riesgo de perder su legado histórico y cultural ante la ausencia de visitantes, recursos y políticas públicas efectivas.
A pesar de ello, su población resiste. No es un destino masivo ni tiene infraestructura turística de alto perfil; lo que ofrece es historia, identidad y gente que trabaja por reconstruir su vida cotidiana, aun cuando SECTUR federal mantiene congelados los presupuestos de promoción y el destino permanece fuera del radar del turismo nacional.
Conclusión
Ciudad Mier es un símbolo de cómo la violencia, la corrupción y el abandono institucional pueden frenar el potencial turístico de una región que lo tiene todo: mar, montaña, patrimonio y hospitalidad. Su futuro dependerá de políticas de seguridad reales, proyectos turísticos inteligentes y apoyo sostenido a comunidades que fueron víctimas directas de la guerra contra el narcotráfico.
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