Time and Space: 25 años de psytrance y desmadre intergaláctico
Por Yorch Iniestra
Yo ya no consumo tachas. El LSD también quedó archivado junto con otras decisiones cuestionables de juventud. Hoy mis viajes son más tranquilos: una buena comida, dormir ocho horas y, si se puede, que nadie me hable antes del segundo café.
Pero una cosa es dejar las drogas y otra muy distinta dejar de amar un buen rave.
Y Time and Space XXV sigue siendo de esos nombres que despiertan recuerdos. En 2001, cuando la escena electrónica todavía se movía entre flyers fotocopiados, fiestas clandestinas, disqueras independientes y CDs que pasaban de mano en mano, nació este festival. Veinticinco años después, la criatura sigue viva y viene con suficiente sonido como para hacer que más de uno reconsidere sus decisiones.
Del 5 al 7 de diciembre de 2026, Hacienda La Luna, Morelos, recibe Time and Space XXV, con 55 artistas, dos escenarios y alrededor de 50 horas de música. O sea: si después de eso todavía escuchas el silencio, felicidades.
THE NEBULA: EL VIAJE, PERO SIN TENER QUE EXPLICÁRSELO AL PSICÓLOGO

En The Nebula viene una alineación que parece sacada de la carpeta de favoritos de alguien que lleva demasiados años metido en esto: Shpongle, Younger Brother, Hallucinogen, Pleiadians, Etnica, X-Dream, Eat Static, Prometheus, Antix, Strontium Dogs, Altruism, Martian Arts, Miles From Mars, Boundless, Aardvarkk y Act One.
Y sí, aparece Simon Posford, que prácticamente lleva décadas demostrando que una computadora, unos sintetizadores y suficiente imaginación pueden producir música capaz de hacerte cuestionar la geometría del universo.
Shpongle, Hallucinogen y Younger Brother son parte de una trayectoria que ayudó a construir buena parte del imaginario psicodélico de la electrónica.
Yo antes necesitaba ciertas ayudas químicas para apreciar algunas de esas cosas. Ahora me basta con las bocinas y saber que no tengo deudas ni con el banco, ni con el SAT.
THE VOID: PARA LOS QUE YA NO QUIEREN VER EL SOL
Si el psytrance no es suficiente para alterar tus coordenadas geográficas, The Void se va por el progressive y el techno con Guy J, Victor Ruiz B2B Alex Stein, Oliver Huntemann, Secret Cinema, Sebastian Mullaert, Maksim Dark, Stereo Underground, Kasey Taylor B2B Gai Barone y Kamilo Sanclemente.
Aquí la cosa cambia de frecuencia, pero no de intención: pista llena, luces, bajos y esa clásica sensación de “nomás me quedo otro rato” que todos sabemos perfectamente cómo termina. No termina. Porque son tres días.
Pero estos raves no serían lo mismo sin arte. La escenografía, la decoración y todo ese arsenal visual también son parte del viaje: mientras el bajo te sacude los órganos y los pies se mueven como si tuvieran vida propia, las luces, las estructuras y las imágenes terminan de achicharrarte el cerebro. Y sí, hablo desde la experiencia.

Por eso, en esta edición llega Mimesis — Psychedelic Art, colectivo creativo de Barcelona, con una propuesta audiovisual para The Nebula que incluye estructuras, iluminación, video mapping, texturas y creación digital.
Además, habrá un domo aéreo envolvente sobre el dancefloor. Porque aparentemente 50 horas de música no eran suficientes para perder la noción del espacio.
Esto significa que el festival no pretende que solamente escuches la música. También quiere que el espacio se te meta por los ojos, por los oídos y, probablemente, por algún rincón de la corteza cerebral que creías que ya no funcionaba.
Tranquilos: no hace falta tomar nada. El capitalismo ya hace suficiente trabajo.
25 AÑOS Y TODAVÍA HAY QUIENES SABEN CÓMO HACER UN RAVE
Lo interesante de Time and Space XXV es que no intenta disfrazarse de festival nuevo. Tiene memoria.
Hay gente que estuvimos ahí cuando todo esto apenas comenzaba y otra que probablemente descubrió el psytrance mientras hacía scroll en internet. Entre unos y otros hay 25 años de evolución electrónica, generaciones distintas y una cantidad considerable de horas bailando como si mañana no hubiera rodillas.
Del 5 al 7 de diciembre, Hacienda La Luna vuelve a convertirse en territorio de psychedelic trance, progressive, techno, arte audiovisual y cultura rave.
Yo ya estoy rehabilitado. Pero tampoco soy un santo. Nos vemos en la pista.




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